Resumen completo: Alemania 0 – México 1

La selección de Osorio consiguió algo histórico para México y también para Alemania, que llevaba décadas ganando en el primer partido del Mundial.

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La selección de Osorio consiguió algo histórico para México y también para Alemania, que llevaba décadas ganando en el primer partido del Mundial. Algo pasa con los de Low: de los últimos siete partidos solo ha ganado un amistoso a Arabia Saudí.

Se enfrentaban en Moscú dos selecciones muy distintas con una común aspiración mutante. En Alemania, Low alienaba un ataque con pretensión de indetectable en el que Draxler, Werner, Muller y Ozil no tienen posiciones fijas. En México, el seleccionador Osorio salía con Gallardo de lateral siendo extremo, y con Layún de interior siendo lateral. Las cosas de Osorio, criticado hasta ayer, declarado loco y maniático y hoy ya genio.

En el hermoso entorno del estadio Luzhniki, los mexicanos ganaban en color. «Alemania va a probar/ el chile nacional», se escuchó cantar. A los alemanes, más discretos, se los empezó a sentir en la grada cuando casi siguiendo instrucciones de megafonía desplegaron su mar de orgullosas banderas.

México salió decidido a convertirse en la gran sensación del Mundial. En el primer minuto, Hirving Lozano, el extremo del PSV, ya tuvo una peligrosa ocasión. México jugaba con transiciones muy rápidas, un juego muy vertical, buenas triangulaciones y una presión fuerte y yugular. Alemania tenía la pelota, lo que los argentinos llaman «la tenencia», pero solo tuvo un par de tiros de Werner.

Hummels y Boateng evitaron el gol, también Chicharito, que se encandiló para no poder culminar un contragolpe de autor en el minuto 19. En la perfecta coordinación de los movimientos se veía lo estudiado del equipo, lo trabajado. «Lleva métodos de club a la selección, fracasará», decía hace poco un entrenador mexicano sobre Osorio, que se miraba el partido de cuclillas como un catcher filosófico.

En México destacaba el pulmón Herrera, Guardado sabía dar pausa y Vela llegaba de la mediapunta para reforzar la media y salir después verticalísimo a la contra. Osorio había salido con un 4-2-3-1 no tan habitual en él.

Gallardo subió en alguna jugada y al hacerlo asomó el extremo. Se veía la naturaleza sorprendente del México de Osorio. Mediocentros con la calidad de Guardado, falsos delanteros como Vela, un Herrera imponente y laterales que al llegar vencen con finura al defensor.

Pero sobre todos destacó Lozano, el autor del gol el minuto 35, un largo contragolpe sobre el que Netflix podría hacer un documental, una contra conmovedora, narrable, que se vivió con euforia contenida en el estadio y que tuvo en el último recorte un final en vilo rematado por un chut tan fuerte como para batir a Neuer. En México se registró un movimiento sísmico cuando Lozano marcó.