Al filo del descanso. Cuando más duele y de la forma más cruel. David de Gea la lío en el amistoso contra Suiza con un fallo imperdonable y la volvió a liar en el primer encuentro del Mundial.
Como si fuera Arconada en la final de la Eurocopa 84 frente a Francia con aquel gol de Michael Platini, el portero de la selección dejó escapar entre sus manos un disparo de Cristiano Ronaldo que se coló mansamente para subir el 2-1 para Portugal en el marcador.









