Con ejercicio y cambios en los patrones de pensamiento empresa busca impactar vida de mujeres en zonas vulnerables

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San José, febrero del 2021.  Una combinación entre ejercicio físico, cambios en la manera de pensar y formación social-educativa es para Nina y Mariela Delgado, la fórmula perfecta para impactar de forma positiva la vida de una persona y ayudarla a que con sus propias herramientas pueda cumplir sus objetivos, sin importar la situación en la que se encuentre.

De acuerdo con Nina, quien es abogada de profesión, especialista en TREC y psiconutricionista, estudios neurocientíficos determinan que el ejercicio físico de alta intensidad, además de mejorar el sistema cardiovascular, las articulaciones y los huesos, ayuda a oxigenar el cerebro generando la creación de nuevas neuronas y su interconexión lo que favorece la capacidad cognitiva y de memoria.

Es por ello que bajo esta premisa, en el 2016, ambas hermanas en conjunto con Leonardo Jiménez quien es profesor en educación física, decidieron crear la iniciativa 123 A Moverse con el objetivo de llevar esta metodología a la vida de mujeres que conviven en zonas de alto riesgo.

“Es imposible no sentir una la necesidad de contribuir y cambiar un contexto de tantas urgencias humanas, de salud y materiales. Más cuando identificamos que este grupo de mujeres tiene una fuerte creencia que ellas no tienen ninguna posibilidad de cambiar, nada importante que aportar o que sus vidas son poco valiosas”, dice Mariela, quien además es ingeniera industrial y administradora de empresas.

El programa 123 A Moverse se especializa en educación para el bienestar integral, utilizando el ejercicio físico, como herramienta, para fomentar un cambio en los patrones de pensamiento de las personas que generan sanas emociones  y que facilitan la adopción de estilos de vida saludable.

“Esto repercute directamente no solo en la prevención de las enfermedades no transmisibles, sino también en un mejor manejo de la dinámica familiar, así como un fortalecimiento de la autoestima, mejorando su salud integral y desarrollo humano, convirtiéndose en agentes de cambio y cuidando tanto de su propia salud, como la de sus familias y de su comunidad”, agregan las encargadas.

Una ayuda en cadena

A diferencia de otras entidades de ayuda a zonas vulnerables, esta iniciativa no pretende realizar donaciones en especie o económicas, sino que busca otras formas de generar un cambio en esta población femenina, demostrándoles que las mejores herramientas para salir adelante son internas.

De esta manera, la organización también trabaja programas pagos especializados para otros sectores como empresas que deseen realizar un plan de responsabilidad social empresarial, jóvenes o adultos mayores y por cada matrícula que el programa recibe, una mujer de zona vulnerable, que no cuenta con los recursos, puede formar parte de la iniciativa de manera gratuita.

“Somos una empresa social, autosostenible financieramente. Con esto queremos decir, que nuestros ingresos provienen de la venta del programa a personas privadas, tales como grupos de adultos mayores, jóvenes y empresas, donde el programa se ajusta a las necesidades específicas de cada grupo poblacional. Cada ingreso económico que realizamos nos permite proyectarnos y llegar a más comunidades necesitadas, que no pueden acceder a este programa especializado”, dicen las encargadas.

En el caso del programa al adulto mayor este se enfoca tanto en la esfera físca como funcional, donde se trabaja el fortalecimiento muscular, la fuerza, el equilibrio y la coordinación, lo cual les permite realizar de una manera segura e independiente sus actividades diarias; mientras que en los jóvenes se trabaja en buscar cambios en sus patrones de pensamiento que les ayuden a crear hábitos de vida más saludables permitiendo la creación de una imagen y satisfacción corporal positiva de ellos mismos.

Para más información de 123 A Moverse puede ingresar al sitio web https://www.123amoverse.org