Netflix cierra el año con el estreno de una de sus películas más ambiciosas a nivel de presupuesto y escala, Bright.

Ese estreno le pone el punto final a un año en el que el sitio de streaming presentó algunas de sus películas originales más aclamadas por la crítica, como Okja y Los Meyerowitz: la familia no se elige.

Pero mientras que esas películas apuntaron a un público de festivales y de corte más cinéfilo, Bright es lo que se conoce como un blockbuster: una estrella famosa, una premisa que apunta a un público mayor, y un presupuesto lo suficientemente alto como para financiar acrobacias espectaculares, explosiones y efectos especiales.

La estrella es Will Smith, el gran nombre de Bright. El actor encarna nuevamente en su carrera a un oficial de policía, como ya hizo en los dos filmes de Bad Boys y en Yo, Robot, pero aquí el mundo en el que desarrolla su trabajo es totalmente distinto.

Smith encarna a Daryl Ward, un patrullero de una versión de Los Ángeles en la que los seres humanos conviven desde hace tiempo con orcos, elfos, hadas y todo tipo de criaturas fantásticas más habituales en historias medievales.

Ward y su compañero, Nick Jacoby, son la típica pareja de policías de película: el personaje de Smith es el veterano, que ya tacha los días para la jubilación, mientras que Jacoby (Joel Edgerton) es el joven impetuoso.

La gran diferencia es que este último es un orco, el primero en enlistarse en la policía angelina, lo que le genera el desprecio de humanos y orcos por igual.

Los avances de la película han mostrado que Bright jugará con el racismo, aunque en este caso dirigido de los humanos a los seres fantásticos. Pero ese factor es solo una parte en la construcción de un mundo donde lo importante será la lucha de Ward y Jacoby contra una elfa maligna que busca apoderarse de una varita mágica que le permite controlar el mundo.

Los tiros, los rayos mágicos y las criaturas fantásticas marcan el tono de esta cinta, dirigida por David Ayer, un veterano del cine de acción, y en particular, de los relatos sobre policías.

David Ayer cuenta en su currículum con filmes como Reyes de la calle, En la mira y el guión de Día de entrenamiento, además de ser el responsable de la película bélica Corazones de hierro y de la de superhéroes Escuadrón Suicida, donde trabajó con Will Smith.

Lo que Netflix intenta hacer ahora es lograr que la película en la que invirtió US$ 90 millones de su presupuesto de US$ 6.000 millones estipulado para contenido en 2017, sea vista por la mayor cantidad de público posible.

Para eso preparó una campaña que combina el toque humano con la tecnología . La película es vista primero por un grupo de empleados destinados específicamente a supervisar el contenido que la plataforma estrena, y con sus comentarios, el largometraje es luego ingresado dentro de los algoritmos que Netflix utiliza para determinar a quienes dentro de su plantilla de usuarios les va a interesar la película, explica el sitio The Verge.

Los avances, la foto con la que se presenta el producto y hasta las notificaciones serán diferentes, de acuerdo al historial de consumo del usuario en cuestión. Ante su debate con la industria del cine y su imposibilidad (o rechazo) a llegar masivamente a los cines, Netflix busca así cubrir todo lo que pueda.