El precedente que podría salvar a la selección de Estados Unidos. El 12 de noviembre de 2016 se enfrentaron Sudáfrica-Senegal. Ganó el equipo local 2-1, ayudado por un penalti inexistente que señaló el árbitro una mano cuando el remate del delantero había golpeado claramente en las rodillas.

Cuatro meses después, la FIFA decidió suspender de por vida al árbitro por infringir un artículo del Código Disciplinario: «influir en los resultados contraviniendo la ética».