El gobierno de Costa Rica ordenó este martes suspender a cinco directivos del BCR en medio de un pulso desatado por denuncias de tráfico de influencias en la concesión de créditos millonarios para la importación de cemento chino.
Los cinco directivos del Banco de Costa Rica (BCR) se negaron a renunciar a sus cargos la semana pasada por pedido del presidente Luis Guillermo Solís, tras un informe de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) que apuntó graves problemas en el manejo de la institución, la segunda más grande del país.
Se trata de Mónica Segnini (presidenta de la junta directiva), Alberto Raven, Evita Arguedas, Francisco Molina y Paola Mora.
Precisamente los cuatro primeros enviaron este lunes una carta a Casa Presidencial titulada «Nuestras razones son de peso” para indicarle al mandatario que no renunciarían, al tiempo que justificaban su decisión.
Llama la atención que en la carta no aparecía la firma de la directora Paola Mora. Todo parece indicar que los otros directores decidieron apartarse de ella por haber recibido un préstamo de $10.000 por parte del gerente suspendido, Mario Barrenechea, quien así lo indicó a la comisión legislativa que investiga este caso.
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