Gabriela Narváez (judo, -48 kg) entró en el tatami del Champ-de-Mars cargada de ilusión y confiada en sus capacidades. La posibilidad de hacer historia estaba ahí. Y la hizo.
Narváez llegó a los Juegos Olímpicos de París 2024 como una de las atletas paraguayas con mejor actualidad, fue medallista de bronce en los Juegos Suramericanos de Asunción en 2022 y plata en la Copa Panamericana de Santiago de Chile en marzo de 2024.
Se valía soñar. Ella venía a demostrar que Paraguay puede.
Narváez logró dos victorias en los -48 kg de judo logrando clasificar a los cuartos de final, mostrando un poderío físico y mental en sus dos primeros combates. Con ellos, abrió el sueño de la medalla.
Logró vencer a la número 7 del mundo, Catarina Costa, para enfrentarse a dos de las tres mejores de su categoría, Bavuudorzhiin Baasanjüü y Abiba Abuzhakynova.
Gabriela Narváez firmó el 27 de julio en los Juegos Olímpicos de París 2024, la mejor actuación de un atleta paraguayo en deporte individual con un séptimo lugar y se convirtió en la segunda deportista de esta nación en toda la historia en conseguir un diploma olímpico – al margen de la medalla de plata conseguida por la selección masculina de fútbol en Atenas 2004.
Fue el mejor premio a una vida llena de sacrificios. Nacida en Argentina, se trasladó a Paraguay para poder representar al país de sus abuelos. Esperó cinco años para nacionalizarse, cumpliendo finalmente el trámite y la promesa que le hizo a su abuela: representar a Paraguay.
«Siempre sentí la necesidad de representar a mis abuelos, a mis ancestros, que fueron combatientes. Siempre sentí la bandera paraguaya y el idioma guaraní», comentó a Radio La Deportiva luego de lograr el bronce en los Juegos Suramericanos Asunción 2022.
Hoy mostró esa herencia combatiente de sus ancestros. Gabriela hizo historia y todo Paraguay celebra junto a ella.





