Al final de su largo camino, se va como grande: ganador, inspirador y carismático, tras 20 temporadas de relevancia, también de discordancia, y el más alto decoro como atleta.

A la meta ya había llegado hace mucho con sus triunfos, cinco campeonatos de la NBA, récords, actuaciones titánicas como la de sus 81 puntos anotados en un partido, fama global y la absoluta admiración del público en general, como se hizo manifiesta durante toda esta temporada que se extingue.

En realidad, Kobe fue gran figura desde el principio. Su talento bruto era abundante y su poderosa mentalidad ganadora invitaba a ilusionarse con un chico de altos vuelos, a pesar de que apenas había salido de la preparatoria sin pasar por la universidad. También un chico “de mundo”, interesante con sus años en Italia e inteligente.

En su primera temporada, a los 18 años de edad, ganó el concurso de clavadas del Juego de Estrellas. Esa fue su carta de presentación.

En su segunda campaña, mientras los Lakers construían una más de sus dinastías tras el fichaje de Shaquille O’Neal, Kobe emergió como joven y espectacular estrella de la liga promediando 15 puntos en apenas 26 minutos.

Nunca volteó hacia atrás: su hambre de triunfar le hizo perfeccionar sus atributos y escalar en la geografía del deporte mundial.

Porque si algo caracterizó a Kobe durante su carrera, fue el apetito competitivo, algo que le copió a Michael Jordan.

Francamente, Kobe nunca llegó a la altura de Jordan, aunque intentos personales, de los medios y de sus fans de compararlo con “Su Majestad” nunca faltaron.

Pero es justo afirmar que el entonces playera No. 8 de los Lakers (con el tiempo cambió al No. 24) ha sido lo más cercano al concebido más grande del baloncesto mundial.

Ya fuera haciendo cualquier tipo de tiro al aro, o volando para retacar el balón en la canasta o robando en defensa para iniciar un rompimiento, Kobe siempre se hizo notar; siempre fue relevante en los partidos y pieza clave para que los Lakers siguieran llenándose de trofeos Larry O’Brien (2000, 2001, 2002, 2009 y 2010), siendo el equipo consentido de Los Ángeles ante la sequía de los Dodgers.

Tampoco le faltaron detractores. Que si por imitador de Jordan, que si por necesitar jugar al lado de otras estrellas como “Shaq” o Gasol para ganar las Finales, que si por inflar sus estadísticas al “comerse” el balón en la cancha y ser poco generoso con sus compañeros.

Todo lo cual, indiscutible. Pero nada le restó méritos, porque a final de cuentas Kobe Bryant siempre encontró la manera de brillar.

Y luego el mayor de sus peligros, el error que casi lo decapita cuando un “affair” sexual con una joven empleada de hotel en el estado de Colorado lo llevó ante la justicia acusado de violación en 2003.

Buenos abogados, una disculpa pública y ese pesado anillo de diamantes ayudó al perdón de Vanessa Laine, una latina con la que se había casado dos años antes.

No tiene nada de raro que los seguidores de los Lakers, o los angelinos per se, hayan seguido a Kobe Bryant todo este tiempo. Pero ha sido interesante ver cómo los fans del país entero se han soltado en aplausos y afecto para una superestrella de la era digital tallado a la antigua, como a él mismo le gusta admitirlo.

La carrera de Kobe Bryant llega a su final en las horas más bajas de la franquicia dorada de los deportes.

Solo queda agradecerle los buenos momentos, los videos y las fotos, las hazañas y los duelos; más de una canasta mortal; el entretenimiento, y el haber cerrado su carrera con algo que mucho tiempo escondió por debajo de su salvaje hambre de victorias: la alegría.

Breve repaso a su carrera:

  • Dio el salto a la NBA desde la Preparatoria con 18 años recién cumplidos
  • En 2010, los Lakers de Kobe Bryant lograron su quinto título de la NBA al derrotar en las finales a los Celtics de Boston.
  • Kobe (el jugador en activo con más títulos junto a Tim Duncan)
  • 20 temporadas en la Liga (todas en el mismo equipo)
  • 1 vez MVP de la temporada regular (2008)
  • 2 veces elegido como MVP de las Finales (2009, 2010) y 18 participaciones seguidas en el Juego de Estrellas.
  • 48,500 minutos jugados (sexto en la historia); más de 33,500 puntos (tercero en el ránking)
  • 24 ocasiones en que anotó al menos 50 puntos en un partido -sólo por detrás de Wilt Chamberlain (118) y Michael Jordan (31)-; 9 veces en el quinteto defensivo del año y 11 veces en el mejor quinteto de la NBA.