sábado, junio 15, 2024
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75 familias cabécares de Alto Chirripó inician sueño de tener una vivienda propia y adaptada a sus tradiciones

Casas con espacios familiares y ambientes que responden a tradiciones ancestrales, en las cuales predomina el uso de la madera y de pilotes, permitirán a 75 familias indígenas de Alto Chirripó gozar de residencias frescas, libres del peligro de inundaciones y con la posibilidad de contar con espacios para la socialización.


Estas familias formalizaron el pasado 07 de noviembre sus operaciones de Bono Familiar de Vivienda, durante un evento realizado en la comunidad de Grano de Oro de Turrialba, paso previo para el giro de recursos y el traslado de los materiales a los terrenos de las familias, para arrancar la construcción de las casas.

El acto de formalización estuvo a cargo de personeros del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, entidad que administrará los recursos del subsidio habitacional y que supervisará las obras. También estuvieron representantes del Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI) y de la empresa constructora Somabacu, que será la responsable de la construcción.

Dagoberto Hidalgo Cortés, Gerente General del BANHVI, explicó que para elaborar el diseño, planos y determinar los materiales constructivos se realizó una investigación por parte de arquitectos de las empresas Tasaa S.A y de Somabacu. “Son soluciones arquitectónicas que respetan tanto el entorno, como el clima y la identidad de cada región. Rescatan la esencia básica de la arquitectura pasiva, que implica una casa levantada del piso para protegerla de las inclemencias del tiempo, aleros grandes para protegerlos de la lluvia y del sol y ventilación cruzada”, recalcó.

El desarrollo de Alto Chirripó tendría un costo de ₡1.470 millones para edificar las 75 viviendas con sus diferentes características. Se trata de una iniciativa donde tanto las obras como los recursos son fiscalizados por el Banco Popular y de Desarrollo Comunal.

Para Gina Carvajal, Gerente General del Banco, estas acciones ratifican el profundo compromiso social que distingue y diferencia a la Entidad en el ámbito financiero. “Nos llena de alegría ser partícipes de esta alianza estratégica con las instituciones de sector vivienda del país para apoyar a estas familias indígenas que verán convertido en realidad el sueño de su casa propia, considerando y respetando las condiciones de la zona y sus costumbres, y en convivencia armoniosa con el medio ambiente. El Banco Popular seguirá siendo ese brazo de apoyo que requieren todas las poblaciones, especialmente aquellas que no encuentran cabida en la banca tradicional, generando bienestar y buscando mejorar la calidad de las personas trabajadoras y las familias del país”, recalcó Carvajal.

DISEÑO CONSENSUADO

El diseño, que es ante todo consensuado con las comunidades, incluye que las paredes externas e internas, los pisos, la estructura de techo y el cielo raso interno se edifican en madera importada, tratada y certificada. La solución sanitaria es por medio de tanque séptico, con sus respectivos drenajes.

Además, las casas se cimentan sobre pilotes asentados en pedestales de concreto, e incluso se construyen en uno o dos niveles, según la topografía del lote o necesidades de las familias. Aquellas de dos niveles, cuentan en el primer piso con áreas de sala de estar, cocina-comedor y por separado la zona de pilas y servicio sanitario; en segundo nivel, dos o tres dormitorios, para los casos de núcleo familiar más numeroso. También se contempla el tema de suministro de energía eléctrica, pues a las viviendas se les instala un sistema de generación de energía fotovoltaica para garantizar iluminación durante las noches y la conexión de utensilios de cocina u otros.

Hidalgo Cortés detalló que otra característica y desafío de este tipo de proyectos es que la mayor parte de las viviendas deben construirse en terrenos ubicados montaña adentro, donde el acceso y el acarreo de materiales difícil. Para ello se utilizan diversos tipos de transportes desde camiones, tractores, vehículos 4×4, hasta cuadrillas de trabajadores que llevan los materiales al hombro.

“Esto genera trabajo y mano de obra, así como una serie de encadenamientos productivos para la economía local. Cabe destacar que, en general, este proyecto, además de dar solución de vivienda a las familias, significará la generación unos 200 empleos directos e indirectos”, puntualizó el jerarca.

De esta forma las familias indígenas de Alto Chirripó dejan de vivir en ranchos o viviendas en mal estado, para pasar a residir en casas con todas las condiciones y servicios para su mayor comodidad y bienestar. Es importante destacar también que, entre las 75 familias beneficiadas, 70 son núcleos familiares con jefas de hogar, es decir, el 93.3% del proyecto.

El proyecto es producto de un esfuerzo conjunto entre el Gobierno de la República, a través del Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (MIVAH), el BANHVI, el Banco Popular, la Asociación de Desarrollo Indígena Chirripó y la empresa constructora.

Keiry Ramírez
Keiry Ramírez
Comunicadora

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