Un jornada agridulce vivió Neymar este domingo por el PSG, ya que si bien anotó un gol, terminó siendo expulsado en la igualdad 2-2 ante Marsella como forastero.

La expulsión del delantero brasileño fue bastante absurda, dado que recibió una fuerte falta del argentino Lucas Ocampos y, en vez de esperar el cobro del árbitro Ruddy Buquet para reanudar el juego en mitad de campa, tuvo la mala idea de pararse airadamente y darle un cabezazo a su rival, provocando la exagerada caída del hombre del Marsella al césped.

El juez le dio amarilla a ambos, y el brasileño se iría impotente al camarín, ya que había sido amonestado con anterioridad.

Muchos al ver la reacción del sudamericano, recordaron la expulsión de Zidane en la final del Mundial de Alemania 2006.