Los elegidos tienen lo que hace falta para hacer callar las habladurías. Tras la polémica que generó el penal que ejecutó Edinson Cavani (y que le atajaron) ante Lyon, apenas un minuto de juego le bastó a Neymar para construir una jugada mágica ante el Bayern Munich y dar por tierra con todo lo que se conversó sobre la división del plantel. Para que todo el mundo volviera a hablar de ellos por su fútbol.
Y después, cada uno siguió aportando lo suyo para sacarse de encima con contundencia a un rival incómodo y edificar un 3-0 lapidario mientras, en el otro partido del grupo B, Celtic goleaba por el mismo marcador al Anderlecht en Bélgica.
En la primera jugada del partido, Neymar recibió la pelota en tres cuartos de cancha sobre la izquierda del ataque y desde ahí construyó una jugada enorme: pasó la primera línea de la defensa, junto a cuatro jugadores y habilitó con un pase espectacular a su compatriota Dani Alves, que definió con un remate violento para clavar el primer gol.
El fútbol era otra vez la mejor medicina para curar a un equipo que se había encontrado con una crisis inesperada.
Ni siquiera el descuento pudo conseguir ese Bayern con mucho rodaje y que, como todos los años, sigue siendo candidato al título. Pero esta vez el PSG se lo llevó puesto. Fue 3-0 y, aunque recién es la segunda fecha de la fase de grupos, el equipo de los millones -que ya le había hecho cinco al Celtic en Escocia en el debut- terminó de avisarle a todo el mundo que lo suyo va en serio.









