Kevin Durant y Stephen Curry le dieron a Golden State Warriors su segundo anillo de campeones de la NBA en los tres últimos años, el quinto de su historia. Culminaron unos ‘playoffs’ de ensueño. Vencieron a Cleveland Cavaliers en el quinto partido (129-120) y finiquitaron la final con un 4-1.
Kevin Durant, designado el MVP, redondeó unas finales sobresalientes con 39 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias. Curry estuvo igualmente inmenso con 34 puntos, 6 rebotes y 10 asistencias. Iguodala, saliendo desde el banquillo, fue clave, con 20 puntos y descargando a Durant de la dura tarea de marcar a LeBron. Y Draymond Green exhibió como casi siempre su garra y versatilidad, con 10 puntos, 12 rebotes y 5 asistencias.
Los Warriors, que notaron el flojo momento de Klay Thompson, tuvieron que alcanzar la excelencia para doblegar la férrea resistencia de los Cavaliers, el único equipo que logró ganarles uno de los 17 partidos con los que ventilaron a velocidad supersónica las eliminatorias por el título. Barrieron a Portland, a Utah, a San Antonio y cerraron con un contundente 4-1 ante Cleveland. Ningún equipo había fulminado a todos sus rivales de semejante forma.
Pero a estos Warriors no hay rival que se les resista. Ganaron el anillo en 2015, ya ante Cleveland. Marcaron un hito la pasada temporada al sumar 73 victorias y superar el récord de los legendarios Bulls de Michael Jordan en 1996, pero los Cavaliers les sorprendieron en la final de 2016 y les arrebataron el anillo tras remontar un 3-1 adverso.
Ambos equipos repetían este año la final por tercera vez seguida, algo que nunca había sucedido en la NBA, y los Warriors conjuraron en esta ocasión la posibilidad de que los Cavaliers levantaran el 3-0 con el que empezó la serie.









